Disco Arcoiris

SOBRE ARCOÍRIS

Arcoíris es fruto de un trabajo muy duro, profundo y minucioso. Pero sobre todo es un homenaje a la lucha hasta el final, al amor incondicional, a la generosidad…

LETRA, MÚSICA: José Luis Mundi.  Excepto “De vez en cuando la vida” (Joan Manuel Serrat), “Una de dos” (Luis Eduardo Aute) y “Hay que vivir” (Joan Baptista Humet)
VOZ: José Luis Mundi.
ARREGLOS Y DIRECCIÓN MUSICAL: Nicolás Medina
GUITARRAS, BAJO Y UKELELE: Nicolás Medina
DISEÑO GRÁFICO Susana Román
ILUSTRACIÓN: 20/12/2013
DISEÑO GRÁFICO: Mamen Valverde
LUGAR DE GRABACIÓN: Fjr Estudios

LETRAS

Marta siempre fue de culo inquieto,
nunca quiso dejar “hoys” para mañana.
Por si el mundo alguna vez se le paraba
no dejaba de inventar lo que podía.

No había reto ni difícil ni imposible,
ni sendero demasiado cuesta arriba.
Si la vida le ponía una zancadilla,
con la fuerza de un ciclón se levantaba.

No me mueve la pasión,
yo solamente
certifico lo que todo el mundo sabe.

Por eso Marta no merece una elegía,
Marta se merece un arcoíris,
un camino de baldosas amarillas,
un paisaje donde brille un sol eterno.

Ahora que la vida no es tan bella
y nos duele pelear con tu recuerdo,
hoy te quiero convertir en una fiesta,
hoy no voy a permitir ningún lamento.

Ahora que la vida no es tan bella
y nos duele pelear con tu recuerdo,
hoy te quiero convertir en una fiesta,
hoy no voy a permitir ningún lamento.

Al final llegó la parca traicionera
pero Marta la agarró por los cojones,
La retuvo para despedirse
Y se fue con un adiós firme y serena.

No me mueve la pasión,
yo simplemente
la conozco y reconozco lo que vale.

Por eso Marta no merece una elegía,
Marta se merece un arcoíris,
un camino de baldosas amarillas,
un paisaje donde brille un sol eterno.

De vez en cuando la vida nos besa en la boca
y a colores se despliega como un atlas,
nos pasea por las calles en volandas
y nos sentimos en buenas manos.

Se hace de nuestra medida, coge nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera,
y uno es feliz como el niño cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida toma conmigo café
y está tan bonita que da gusto verla,
se suelta el pelo y me invita a salir con ella a escena.

De vez en cuando la vida se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas por no romper el hechizo.

De vez en cuando la vida afina con el pincel,
se nos eriza la piel y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece a los que saben usarla.

De vez en cuando la vida nos gasta una broma
y nos despertamos sin saber qué pasa
chupando un palo sentados sobre una calabaza.

Vamos, despierta y sal a la calle,
el día está por hacer…
Venga, el mundo te necesita
desde que te vio nacer…

Sueña, eso no hay quien lo prohíba
y a pesar de lo que digan
tú no dejes de crecer…

Y aunque en algún momento puedan fallar
los sueños que se van tejiendo al andar
sacúdete los escombros,
y piensa que de cualquier modo
nada es lo mismo sin ti.

Corre, que la vida no te lleve
no sea que pierdas el tren…
Sabes que a tu lado siempre hay gente
que te mantendrán en pie…

Eres lo mejor que te ha pasado,
eres tu mejor regalo,
nada tienes que temer…

Y aunque en algún momento puedan fallar
los sueños que se van tejiendo al andar
sacúdete los escombros,
y piensa que de cualquier modo
nada es lo mismo sin ti.

Si alguna vez me quisiste
eso tu dios lo sabrá,
que alguna vez yo te quise,
esa es la pura verdad.

No me vengas a contar
que ahora te acuerdas de mí,
es tarde para jugar
a un juego que ya perdí…

Si malgastaste mis besos,
si no escuchaste mi voz…
no pidas perdón por eso,
ahora ya no…

Si me entregaste tu cuerpo
sin ponerle corazón,
solo era cuestión de tiempo
y el tiempo me dio la razón.

Si alguna vez te recuerdo
es pura casualidad,
si alguna vez he llorado
también lo pude olvidar.

No me digas que te mueres,
¿a quién quieres engañar?
Yo ya conocí la muerte
y puse punto final…

Si malgastaste mis besos,
si no escuchaste mi voz…
no pidas perdón por eso,
ahora ya no…

Si me entregaste tu cuerpo
sin ponerle corazón,
solo era cuestión de tiempo
y el tiempo me dio la razón.

Hay días que te levantas sin saber qué hacer,
encima está lloviendo, no quieres leer,
la tele no te gusta y el vecino te tiene ya
harto de tanto gritar a su mamá…

Y te pones a buscar quién sabe qué,
tal vez algún tesoro de tu niñez…
Y deambulas por la casa, miras en la terraza,
piensas que el viento te hará ver la solución
y no encuentras más que polución…

Qué día amigo, qué día amigo,
si lo sabes te quedas dormido,
ya no quieres ni pensar…
y vuelta a empezar…

Coges la guitarra para respirar,
gritas asustado: ¡ya no sé tocar!,
te llaman al teléfono y corres a ver quién es…
y es esa persona a la que odias ver…

Y sales a la calle sin saber por qué,
tal vez topes con alguien con quien beber…
y te encuentras a un pelmazo, quieres darle esquinazo,
piensas que es fácil sacudirse a ese gorrón
pero pagas la consumición…

Qué día amigo, qué día amigo,
si lo sabes te quedas dormido,
ya no quieres ni pensar…
y vuelta a empezar…

Qué día amigo, qué día amigo,
si lo sabes te quedas dormido,
ya no quieres ni pensar…
vaya día agotador…
esto tiene que acabar…
me voy a acostar

Habrá que hacernos a la idea
que sube la marea
y esto no da más de sí.
Habrá que darnos por vencidos
y echarnos al camino
que no hay norte por aquí.

Al sueño americano,
se le han ido las manos
y ya no tiene nada que ofrecer,
sólo esperar y ver si cede
la gran bola de nieve
que se levanta por doquier.

¡Hay que vivir!, amigo mío
antes que nada hay que vivir,
y ya va haciendo frío,
hay que burlar ese futuro
que empieza a hacer muro en ti.

Habrá que componer de nuevo
el pozo y el granero
y aprender de nuevo a andar.
Hacer del sol nuestro aliado
pintar el horno ajado
y volver a respirar.
Quitarle centinelas,
al parque y a la escuela,
columpios y sonrisas volarán.
Sentirse libre y suficiente
al cierzo y al relente,
mientras se va dorando el pan.

Habrá que demoler barreras,
crear nuevas maneras
y alzar otra verdad.
Desempolvar viejas creencias
que hablaban en esencia
sobre la simplicidad.
Darles a nuestros hijos,
el credo y el hechizo
del alba y el rescoldo
en el hogar.
Y si aún nos queda algo de tiempo,
poner la cara al viento
y aventurarnos a soñar.

Si cada musa supiera
lo que les llego a deber,
si supieran que sus versos
hasta me dan de beber…

Si mis musas no olvidaran
lo que debieran saber
no tendrían más remedio
que volver…

Si mis musas recordaran
que cada gota del mar
se forma con cada lágrima
que roban cuando se van…

Y si mis musas quisieran
conjugar mi verbo amar
no tendrían más remedio
que regresar…

Pero mis musas no están
hace ya tiempo…
si alguien me ayuda a buscar
se lo agradezco.
Si en algún sitio las ve,
yo se lo ruego,
haga un alto y dígales
que las espero…

Si cada musa pudiera
comprender que más allá
del final de sus fronteras
no existe la libertad…

Y si mis musas sintieran
que me falta su mitad
no tendrían más remedio
que regresar…

Pero mis musas no están
hace ya tiempo…
si alguien me ayuda a buscar
se lo agradezco.
Si en algún sitio las ve,
yo se lo ruego,
haga un alto y dígales
que las espero…

Tenga usted piedad de mí
y no me mire a los ojos
ni me apunte al corazón…

Tenga usted piedad de mí,
no me susurre al oído
lo que quisiera escuchar…
no sea usted tan cruel conmigo…
Tenga usted piedad de mí

déjeme al menos los sueños
de lo que pudiera ser…

Tenga usted piedad de mí
todo quisiera ofrecerle,
no se deje convencer
y abandóneme a mi suerte…

Vuélvase
deje que la vea marchar
aunque no quiera admitirlo…

Vuélvase
búsqueme en otro lugar
que yo ya la soñaré…

Vuélvase…
déjelo estar.

Tenga usted piedad de mí
y no se acerque a mis labios
ni sonría… por favor…

Tenga usted piedad de mí
y pídame que me aparte
aunque me duela partir
sin su piel a cualquier parte…

Tenga usted piedad de mí
me quedaré con los sueños
de lo que algún día fui…

Tenga usted piedad de mí
ya nada puedo ofrecerle,
déjeme sobrevivir
y abandóneme a mi suerte…

Vuélvase
deje que la vea marchar
aunque no quiera admitirlo…

Vuélvase
búsqueme en otro lugar
que yo ya la soñaré…

Vuélvase…
deje que la vea marchar
aunque no quiera admitirlo…

Vuélvase
búsqueme en otro lugar
que yo ya me apañaré…

 

Déjelo estar.

No sabes el dilema que me crea
pasar de todo y no decir ni mu
Por eso estoy aquí, maldita sea,
plantando cara como harías tú.

Lo que sucede es que me he enamorado,
como el perfecto estúpido que soy,
de la mujer que tienes a tu lado,
encájame el directo, que te doy,
encájame el directo, que te doy

Una de dos:
o me llevo a esa mujer
o entre los tres nos organizamos si puede ser.

No creas que te estoy hablando en broma,
aunque sea encantador verte reír,
porque estas cosas hay quien se las toma
a navajazos o como un faquir.

Que aquí no hay ni Desdémonas ni Otelos,
ni dramas mexicanos de Buñuel,
recuerda que ese rollo de los celos
llevó a Caín a aquello con Abel,
llevó a Caín a aquello con Abel.

Una de dos:
o me llevo a esa mujer
o entre los tres nos organizamos si puede ser.

De qué me sirve andarme con rodeos,
a ti no puedo hacerte luz de gas.
Esas maneras son para los feos
de espíritu y algunas cosas más.

Que esa mujer me quiera no es tan raro
si piensas que a ti te quiere también.
Lo más terrible es que lo ve muy claro:
pretende no perderse ningún tren,
pretende no perderse ningún tren.

Una de dos:
o me llevo a esa mujer
o entre los tres nos organizamos si puede ser.

Una de dos:
o me llevo a esa mujer
o te la cambio por dos de veinte si puede ser.

Una de dos:
o me llevo a esa mujer
o entre los cinco nos lo montamos si puede ser.

Una de dos
o me llevo a esa mujer
o entre tú y yo nos organizamos si puede ser.

Primero fueron tus ojos,
como verde en la mañana,
los que me tenían en vela
de noche a la madrugada.

Luego vinieron tus manos
justo a posarse en mi cara,
y yo me decía: “tranquilo,
debes mantener la calma”.

Y, después, llegó tu cuerpo
para hacerme naufragar
y quise morirme dentro
y después resucitar.

Y al final, al final, al final,
al final,
fuiste canción…

Y me colgué de tus labios,
eché de menos tu voz,
supe que llegó el verano
cuando sentí tu calor.

Y luego llegó tu lengua
para darme tu sabor,
quise dormir en tu ombligo:
esa fue mi perdición.

Porque al fin llegó tu cuerpo
para hacerme naufragar
y quise morirme dentro
y después resucitar.

Y al final, al final, al final,
al final,
fuiste canción…

Mi sueño no es un gran sueño,
pero tampoco es pequeño,
no es rojo, azul ni es morado,
ni se vende en los mercados.

Mi sueño no es de titanes,
le gusta andar por la calle,
saludar con la cabeza
y no meterse en peleas.

Mi sueño va de la mano
de quien camina a mi lado,
me mira, me reconoce
y me llama por mi nombre.

Mi sueño no es de fronteras
ni quiere levantar muros,
no le gusta que le mientan
con la palma o con el puño.

Mi sueño quiere ser libre,
no quiere seres oscuros
que saben sembrar la tierra
de promesas sin futuro.

Mi sueño quiere ir contigo,
hacer el mismo camino,
no le gusta la utopía
si se sostiene en mentiras.

En mi sueño no hay pateras,
ni mesías, ni banderas,
ni dioses buscando sangre
ni paraísos fiscales.

Mi sueño va reclamando
que soñar no sea de pago,
el trabajo no sea un lujo
y se rindan los verdugos.

Mi sueño no es de fronteras
ni quiere levantar muros,
no le gusta que le mientan
con la palma o con el puño.

Mi sueño quiere ser libre,
no quiere seres oscuros
que saben sembrar la tierra
de promesas sin futuro.

Puede ser, no te lo niego,
que en el mundo no haya hadas
para cumplir tus deseos.
Y puede ser que en este tiempo
no se estilen los milagros
aunque vengan muy a pelo.

Lo que sí es cierto,
sin duda alguna,
un puñado de estos versos
pueden hacer realidad
no pocos sueños.

Puedo hacerte cenicienta,
toda llena de carbón,
y darte un príncipe azul
con estropajo y jabón…

Si prefieres ser princesa,
yo no tengo inconveniente,
que siempre habrá alguna rana
esperando que la besen.

Y no sé, por más que intento,
dedicarte algún sermón
para aliviarte por dentro.

Y no sé, por más que busco,
cómo hacerte algún ungüento
para devolverte el pulso.

Así que intento,
por si te sirve,
que al menos en estos versos
puedas hacer realidad
todos tus sueños.

Puedo hacerte Campanilla
dando caña a Peter Pan
o Alicia y sus maravillas
para que puedas soñar…

Si prefieres ser princesa,
yo no tengo inconveniente,
que siempre habrá alguna rana
esperando que la besen.

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